Sábado, 20 Enero 2018

Como hijos de Dios, aspiremos siempre a la felicidad

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Martes, 01 Diciembre 2015 11:50
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Me gusta el otoño con sus hojas caídas; los árboles se desnudan en variados colores y la naturaleza se repliega en un intento por volver a nacer.

Las calles se tiñen de un manto lleno de matices. La vida espera quieta, aguarda oculta, escondida. Duerme llena de esperanza en una vida que presiente. Muere para que más tarde pueda surgir una vida nueva. Así son los árboles, la naturaleza, la vida. Las hojas caen delante de mis ojos y veo esas ramas tendidas a lo eterno, desnudas, casi sin vida. Parecen rendidas a la llegada del invierno, la vida parece que desaparece súbitamente, sin darnos cuenta. Se oculta, se esconde, muere para volver a nacer. De las hojas muertas vuelve a surgir la vida. Esas hojas muertas que se transforman en alimento que trae nueva vida. Las hojas caídas me hablan de lo provisorio, de lo temporal, de lo caduco. Y yo sueño con lo eterno. Me gustaría encender siempre una luz en medio de la noche, sembrar un árbol de hoja perenne en medio de la vida caduca.

La vejez va dejando hojas caídas por las aceras, los viejos ya parecen inútiles. Esas personas mayores no dicen muchas cosas, pero su mirada está llena de luz y su sonrisa llena de vida. Están llenas de cariño y sus ojos hablan de un mar inmenso que los demás no abarcamos. Tienen tanta vida dentro que parece eterna. Y un segundo a su lado, lo aseguro, vale toda una vida. No es una hoja caduca, parece que no da nada, y lo da todo. Su sonrisa y su mirada tienen tanta vida que en ellas veo la luz en medio de la noche. Una luz que ilumina el sentido de la vida. Una luz que abre la puerta a la esperanza en medio de las pruebas.

Decía el Papa Francisco: “El ser humano aspira a amar y ser amado, en modo definitivo. La cultura de lo provisional no aumenta nuestra libertad, sino que nos priva de nuestro verdadero destino, de las metas más verdaderas y auténticas. ¡No se dejen robar el deseo de construir en su vida cosas sólidas y grandes! ¡No se den por contentos con metas pequeñas! Aspiren a la felicidad, tengan la valentía, el coraje de salir de sí mismos y de jugarse en plenitud su futuro junto con Jesús”. (Del texto del P. Carlos Padilla, 15/11/2015.)

“Señor dame la gracia de que en el tiempo que me dejes aquí, antes de llamarme a tu presencia, pueda llevar algo de ti a mis hermanos…Dame la sabiduría y la humildad para saber cuándo y cómo hacerlo, sin molestar, sin herir…Ayúdame Señor a poder derramar tu alegría y tu paz…”

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