Sábado, 20 Enero 2018

Cristo, Rey de la justicia y la misericordia

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Jueves, 26 Noviembre 2015 09:50
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Cristo Rey, pero ¿de qué rey se trata? La reflexión sobre la realeza está presente hasta llegar a la declaración de Pilato a los judíos: “¡Aquí tienen a su rey!”, que unida a la declaración de que es “Hijo de Dios”, son las causas que se aducen para su condena.

Es una imagen plástica que confronta dos estilos de realeza: por una parte la político militar que sostiene la ideología del imperio romano y por otra la realeza soñada por los judíos que esperaban la venida de un mesías que debería liberarlos del yugo militar. Jesús no encaja en ninguna de las dos. Jesús nos ofrece un concepto de realeza muy diferente al que esperaríamos humanamente; la realeza de Jesús, es de otra forma, a tal grado que aunque es condenado y golpeado, sigue apareciendo como el verdadero rey frente a la caricatura de poder que ofrece Pilato. Parecería que quiere unirse a todas las víctimas humilladas, vejadas y despreciadas a causa de la verdad y la justicia.

Entre las ambiciones que más ciegan el corazón de la persona está el poder, el poder que dispone arbitrariamente de bienes y personas, la autoridad que debe ser obedecida y ser tomada siempre en cuenta. Es uno de esos virus que ataca y deforma a las personas, hace que se olvide de los lazos de fraternidad y solidaridad con los hermanos y se asume como un privilegio para buscar los propios beneficios sin importarle los demás. El poder se encarama sobre el pueblo que sufre y que padece hambre, un pueblo que además de todas las calamidades propias, tiene que ir cargando con una estructura autoritaria que, como parásito, acaba chupando al que ya no aguanta más.

La autoridad debe dar vida y proteger, está para ayudar y buscar justicia. Solamente entonces será verdadera autoridad.

Cuando Cristo afirma: “Mi reino no es de este mundo”, algunos erróneamente han considerado que a Él no le interesa el bienestar de los necesitados y que solamente se sitúa en el ámbito espiritual. Pero Jesús mismo continúa con su aclaración: “Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”. Es decir, no actuará al estilo de este mundo que se rige por la fuerza y la violencia. Así nos expresa que no ha venido a dominar ni infundir terror, sino a servir a la verdad y a la justicia. No se desconecta de todo compromiso con el orden temporal, muy al contrario, Jesús se empeña apasionadamente por la justicia y quiere cambiar el mundo.

Justicia en la Biblia implica mucho más que leyes y derechos: es el atributo fundamental de Dios. Justicia y misericordia en Dios están estrechamente unidas. Justicia es comprometerse por los que no tienen protección, es proteger y salvar la vida, es luchar contra todo desorden. Es intervenir de forma activa y tomar iniciativas a favor de una convivencia donde todos vivan en paz. La justicia debe velar por el derecho a una existencia digna para todos los hombres. Cuando el Apocalipsis lo proclama soberano de los reyes de la tierra es porque “nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre”. Jesús mismo afirma que es rey y que esa es su vocación. Pero es el rey de la justicia y de la misericordia.

Jesús nos da el verdadero sentido del reinado y del servicio, nosotros, sus discípulos no podemos desentendernos y pasar de lado ante tantas formas de opresión y sufrimiento. El verdadero discípulo, al igual que Jesús misericordioso, dejará enternecer su corazón, se unirá al que vive en el dolor y se comprometerá en serio en la construcción de un “reino mejor”. (Del texto de Mons. Enrique Díaz Díaz)

“Jesús ayúdame para que mi corazón sea amante y bondadoso como el tuyo. A no ser indiferente ante el sufrimiento de los demás. Y si no puedo ayudarlos de otra manera, inspírame, dame la gracia para que mis oraciones lleguen hasta ti y que por tu infinita misericordia, extiendas tu mano para socorrer a todos mis hermanos que lo necesitan…”

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