Sábado, 20 Enero 2018

El bien y el mal

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Viernes, 06 Noviembre 2015 09:45
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El pensamiento de las personas del mundo occidental se desarrolló basado en la filosofía de los griegos, sobre todo de Aristóteles y la tradición judeocristiana.

Por siglos y siglos la casi totalidad de las personas creían en una verdad objetiva, se le llamaba Dios, verdad o bien. Era lo que normaba su conciencia y su conducta. Y la tarea de las personas era descubrirla y tratar de alcanzarla.

Así fue durante muchos siglos que las personas y los pueblos fallaban una y otra vez, había asesinatos, guerras, envidias y mentiras. Pero todos sabían claramente lo que era el bien y lo que era el mal.

Fue hasta el siglo XVII que Descartes con su idea de Duda Metódica, surgieron pensamientos contrarios y en el siglo XIX, Kant y Hegel con sus ideas del Idealismo Absoluto, que no viene de ideal sino de idea, esto se fracturó.

Según este pensamiento no hay una verdad objetiva sino que cada hombre puede tener su propia verdad según su idea. Entonces la verdad se vuelve relativa se reduce a lo que la persona piense o desee: “mi verdad es mía, es lo que yo deseo”.

Estas corrientes han hecho cambiar la manera de pensar de casi todas las personas y eso ha afectado a la medicina, la filosofía, la psicología; ha sido base para ideas políticas como el comunismo, ha sido la justificación de dictaduras que han oprimido a millones de personas. También han contaminado la literatura, los medios de comunicación y los métodos educativos. Ha permeado a toda la sociedad. Se ha llegado al absurdo de que los padres se sienten con derecho de matar a sus hijos no nacidos. Tampoco pueden corregir a sus hijos; estos mismos padres culpan a los maestros, cuando les tratan de marcar límites a sus hijos ante las faltas. Se ha perdido el principio de la verdadera autoridad. La sociedad ha caído bajo la dictadura de la anarquía: "Todo se vale, todo se puede". Sabiamente, Benedicto XVI la llamó “Dictadura del relativismo”.

La Iglesia, los católicos comprometidos y otras personas sensatas; estamos nadando contra corriente para tratar de preservar a la familia de este mundo "sin razón". Nosotros creemos que la salvación está en la verdad y Jesucristo es la Verdad. Él mismo nos dice: "Yo soy el camino, la Verdad y la Vida".

Él es el camino, porque caminando en Él, en su ejemplo, vamos por una senda segura. Porque Él nos ayuda a ir descubriendo la verdad en sus palabras y así llegamos a la vida.

“Señor, hoy en mi oración te pido por el Papa Francisco a la cabeza de todos los creyentes comprometidos. Estamos navegando contra corriente en un mar lleno de turbulencias. Jesús, sé nuestra barca, nuestro timón, nuestro faro, para que podamos arribar a puerto seguro y el único puerto seguro es tu Sagrado Corazón. Jesús, derrama tu misericordia sobre este pobre mundo…”

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