Martes, 23 Enero 2018

Confiemos...

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Miércoles, 28 Octubre 2015 16:48
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Jesús nos pide que confiemos en las personas, que no condenemos con facilidad: “No le impidáis, que haga lo que está haciendo, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros”.

Jesús nos invita a la confianza, a la misericordia. “El que no está contra nosotros, está de nuestro lado” es una mirada positiva sobre la vida, sobre las personas. Jesús sólo ve la rectitud de la intención; Él admira la fe y la valentía de ese hombre para hacer lo que está haciendo; se fija en sus obras, que son de misericordia, se fija en su alma, no duda de sus intenciones. Quiere que los suyos también limpien su mirada, les pide que no encasillen, que cuenten con todos, que miren las obras y el amor con que las hacen. Jesús, con paciencia, les ayuda a mirar como Él; a mirar dentro, no fuera. Con libertad, sin miedo. A mirar al otro sin pensar en lo que les quita, sino sólo lo que el otro es.

A veces caemos en el juicio y en los celos; nos molesta que otros tengan protagonismo, incluso que destaquen o realicen obras más grandes que las nuestras. Nos molesta y condenamos.

Jesús quiere que seamos grandes de alma y no mezquinos; comprensivos, acogedores, respetuosos y abiertos. Nos enseña a compartir lo que tenemos, a ser generosos. A dar, sin tener celos, ni envidia. Dios valora cualquier cosa pequeña que hagamos, hasta dar un vaso de agua. Su medida es generosa, su amor es sin medida.

Hoy examinemos nuestra mirada; cuántas veces le decimos lo mismo a Jesús: “Jesús, hoy he visto…” Y le contamos la queja que tenemos contra el otro, lo bien que lo hemos hecho nosotros y esperamos su aprobación. Y Jesús, como esa noche con Juan, nos acoge, nos dice que amemos, que salgamos de nosotros mismos, que miremos desde el otro, no desde nosotros. Lo que hace el otro no tiene por qué ser motivo de celos, de comparación, de juicio o amenaza. Quizás esa persona no cree, o su fe es distinta, o sus ideas no tienen que ver con las nuestras; pero en sus buenas obras, en su bondad, Dios está presente. Es curioso cómo el mismo hecho, Juan y Jesús lo ven de forma distinta. Y quizás gracias a que hablaron, Juan pudo mirar de un modo nuevo y poco a poco, fue forjando su alma en el molde de Jesús.

Todos somos suyos, no hay fuera ni dentro, somos de Dios. Jesús nos da todo y no le importa que otros lo usen. ¡Cuánto nos cuesta dar lo que somos gratis, sin condiciones, sin contabilizar el éxito! (Del texto del P. Carlos Padilla 27/09/2015).

“Jesús mío, solo quiero mirar como tu miras al corazón y la bondad de las personas; a lo que son de verdad, en lo más hondo. No quiero quedarme en la fachada, en la apariencia. No quiero imaginar lo que se esconde, quiero ver la verdad de su intención; sin clasificar, juzgar o discriminar, porque no sean de los míos, porque no piensen como yo, porque tengan distinta forma de vida. Ayúdame solo a ver a los demás con tu mirada…”

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