Martes, 23 Enero 2018

Confiar en el Señor

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Miércoles, 23 Septiembre 2015 16:19
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Jesús nos muestra cómo el ser discípulos suyos, no es un camino fácil ni agradable. Nuestra recompensa no es en la tierra sino en el cielo y todo por causa de la verdad, del Evangelio. Sólo necesitamos mirar a tantos y tantos hermanos que ya han pasado por lo que Cristo nos anunció: encarcelamientos, persecuciones e incluso la muerte. Situaciones no muy lejanas en el tiempo han bañado al mundo con la sangre de los mártires. "Seréis odiados por todos a causa de mi nombre" dice el Señor. Odio, traición, soledad, estos y otros más, son los recursos que el maligno utiliza ante el triunfo que ya nos ha alcanzado el Señor, es así de sencillo, y debemos confiar en Cristo y estar preparados pues a fuerza de constancia poseeremos nuestras vidas.

 Sólo el Señor puede darnos la gracia de mantenernos firmes en la fe ante las contrariedades de la vida, por eso nosotros debemos estar preparados para recibirlas y mediatizarlas como una escalera hacia el cielo, escalera que se identifica con la Cruz. En primer lugar, hay que esperar todo de Dios, saber que la fuerza viene de Él, confiar ciegamente en Él. En segundo lugar, permitirle a Dios que derrame su gracia sobre nosotros. Él está siempre esperando nuestra respuesta afirmativa, "sí quiero, Señor". Esta declaración debe estar secundada en el amor y la responsabilidad por adquirir e imitar las virtudes del Corazón de Cristo.  

Sólo Jesús puede ser el agua que sacie nuestra sed, el bálsamo que cure nuestras heridas espirituales, el vino que embriague nuestro amor. Sólo Él puede revestirnos de un lenguaje y sabiduría que no podrán contradecir ninguno de nuestros adversarios,que ante cada dificultad en el camino, veamos las huellas del Maestro que va por delante y que como buen Maestro, ya ha experimentado en su persona todo lo que tengamos que padecer nosotros. "Confiad, Yo he vencido al mundo"(Del texto del P. Clemente Gonzalez en Catholic.net, 26/11/2014.) 

“Señor, seguir tu Evangelio, ser tu discípulo y misionero de tu amor es oponerse a lo que el mundo ofrece y que la mayoría considera como auténtica felicidad. Ayúdame a hacer un esfuerzo sincero por adquirir las virtudes que me permitan vivir auténticamente mi fe: la pureza, la fidelidad, la humildad, la sinceridad y la autenticidad. Jesús, te pido por intercesión de María, la sabiduría y la fuerza que necesito para serte fiel…”

 

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