Sábado, 20 Enero 2018

Dios siempre nos perdona

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Miércoles, 23 Septiembre 2015 16:09
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Dios siempre perdona todo y nunca se asusta de nuestros pecados.

Dios no cesa nunca de mostrar la riqueza de su misericordia. Ser tocados con la ternura de su mano y plasmados por su gracia nos permite, por tanto, acercarnos al sacerdote sin temor por nuestras culpas, pero con la certeza de ser acogidos en el nombre de Dios, y comprendidos a pesar de nuestras miserias. Saliendo del confesionario, sentiremos su fuerza que dona de nuevo la vida y restituye el entusiasmo de la fe. 

Al reflexionar el pasaje del Evangelio sobre la mujer pecadora en la casa del fariseo, pensemos en dos palabras concretas: amor y juicio. 

Está el amor de la mujer pecadora que se humilla delante del Señor, pero antes aún está el amor misericordioso de Jesús por ella, que la empuja a acercarse. Cada gesto de esta mujer habla de amor y expresa su deseo de tener una certeza inquebrantable en su vida: la de haber sido perdonada. Y es Jesús quien da esta certeza a la mujer, acogiéndola y demostrándole el amor de Dios.  

El amor y el perdón son simultáneos, para ella no habrá ningún juicio sino el que viene de Dios, y este es el juicio de la misericordia. El protagonista de este encuentro es ciertamente el amor que va más allá de la justicia. 

Por otro lado está el ejemplo de Simón el fariseo, que no consigue encontrar el camino del amor y en sus pensamientos invoca solo la justicia. La llamada de Jesús empuja a cada uno de nosotros a no pararnos nunca en la superficie de las cosas, sobre todo cuando estamos delante de una persona. Estamos llamados a mirar más allá, a centrarnos en el corazón para ver de cuánta generosidad es capaz.  

Nadie puede ser excluido de la misericordia de Dios, todos conocen el camino para acceder a ella y la Iglesia es la casa que acoge a todos y no rechaza a nadie. Sus puertas permanecen abiertas para que los que son tocados por la gracia, puedan encontrar la certeza del perdón. Cuanto más grande es el pecado, mayor debe ser el amor que la Iglesia expresa hacia aquellos que se convierten. La Iglesia pueda hacer más evidente su misión al ser testimonio de la misericordia. (De la homilía del Papa Francisco, 13/03/2015.)  

“Padre nuestro perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Pero, ¿De verdad he perdonado? ¿De verdad soy capaz de acercarme a tu altar con mi alma limpia, sin rencores ni agravios? Jesús, por favor ayúdame a poner a los pies de tu cruz todos los pensamientos y todos los sentimientos que me alejan de ti y ayúdame a perdonar…”

 

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