Sábado, 20 Enero 2018

Dejarse envolver por el amor de Dios

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Miércoles, 26 Agosto 2015 13:21
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 El Dios que Jesucristo nos ha revelado no es un Dios lejano e insensible a nuestras necesidades. Por el contrario, es un Dios cercano, que ha enviado a su Hijo único para que comparta nuestra existencia y nos haga partícipes de su Gloria. 

 Ante los males del mundo nos interrogamos ¿por qué hay tanto mal…? El Hijo de Dios, enviado por el Padre, nos lo ha explicado: Los males del mundo no tienen su origen en Dios, porque Dios sólo es autor del bien. Los males del mundo han sido introducidos en la historia por la incitación del demonio, padre de la mentira, y por el pecado del hombre, que ha usado mal su libertad.El mal más radical del hombre es querer “ser como Dios” y romper con él para hacerse independiente de Dios, haciéndose a sí mismo norma de sus actos, sin referencia a Dios. 

Jesucristo, por el contrario, ha entrado en este mundo como Hijo, en actitud de amorosa obediencia filial, unido totalmente al Padre, para revelar al mundo que Dios es amor.  

Nuestras soberbias y rebeldías han llevado a Jesús a la Cruz, pero sus heridas nos han curado. El hombre está llamado al amor y hasta que no lo encuentre, hasta que no lo vive, está inquieto y desasosegado. El Espíritu Santo es el amor de Dios derramado en nuestros corazones. Jesús es el Hijo hecho hombre, con un corazón humano como el nuestro, que ama al Padre y a los hombres hasta el extremo y que sufre al ver a los hombres alejados de la casa del Padre.    

El Corazón humano de Cristo, reflejo del corazón de Dios y muy sensible a las necesidades de los hombres, que constantemente nos apartamos de su camino. Estar cerca del Sagrado Corazón de Jesús significa dejarse envolver por ese amor, que sana nuestras heridas y nos hace disfrutar de los dones del Padre. Significa caer en la cuenta de tantos desamores o desprecios a Cristo, y reparar tanta falta de amor por nuestra parte. Significa tener sed del Espíritu Santo. Acercarnos al Corazón de Jesús consiste en vencer el mal a fuerza de bien. (Editado de Religión en Libertad, de Monseñor Demetrio Fernández González, 08/06/2013.)   

“Jesús, que tu corazón sangrante que derrama raudales de gracia sobre mi y todos los hombres, ilumine mi fe, aliente mi esperanza e inflame mi caridad para que pueda cumplir tus enseñanzas cada momento de mi vida…” 

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