Martes, 23 Enero 2018

Desprenderse de lo innecesario

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Martes, 18 Agosto 2015 13:17
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 La mayoría de nosotros sabemos que podemos vivir con pocas cosas, desprendernos de lo innecesario y seguir viviendo. Sin embargo muchas veces preferimos creer que necesitamos más. Sería bueno preguntarnos cuáles son nuestras verdaderas necesidades. Lo que de verdad nos hace falta.

 Nos inventamos necesidades para alcanzar la plenitud soñada, pensamos que necesitamos una vida distinta a la que llevamos, vivir en otro lugar, tener otro trabajo y a veces tomamos decisiones equivocadas siguiendo aquello que realmente no nos hace bien. Pensamos que necesitamos cambiar de aires, auto realizarnos como personas, ser más libres e independientes, y hasta podemos llegar a creer que en otra vida seríamos más felices.

 A veces lo que creemos que necesitamos para vivir no es nuestro camino de plenitud. Y nuestra rebeldía surge porque no somos capaces de agradecer lo que tenemos y lo que Dios quiere o permite en nuestro camino. Es nuestra incapacidad para darle nuestro sí a la vida que nos toca vivir.

 Cuando sucede algo que no queríamos, todo consiste en cambiar la mirada y decirle a Dios: “Quiero lo que tú quieres; quiero lo que sucede, porque es parte de mi camino, mi vida, mi vocación.” Decirle que sí a Dios en todo momento, en la escasez y la abundancia, cuando falta el pan de cada día y cuando hay en exceso; en las circunstancias adversas que nos toca enfrentar. Aceptar los cambios de planes con una sonrisa, no enfadarnos continuamente por lo que no pasó, por lo que nunca llegó a ocurrir, por las ocasiones perdidas, por las posibilidades que no se hicieron realidad. Decirle en el corazón a Jesús que precisamente eso es lo que nosotros queríamos; de aceptar lo inesperado con una mirada de paz que sólo Él puede darnos. Es la actitud positiva la que nos permite enfrentar los contratiempos.

 Necesitamos aprender a amar con madurez, porque si no viviremos volcados egoístamente sobre nosotros mismos. Necesitamos experimentar en el corazón cuánto nos quiere Dios y palpar su presencia en nuestra vida. Necesitamos contactar con él a través de la oración, la cual no puede ser nunca una obligación, sino una necesidad. Cuanto más crecemos en nuestra vida interior y cuanto más tiempo invertimos en Dios, más necesitados somos de su amor, de su caricia.

 El cuidado de ese amor hace crecer el apego y la necesidad de retener a Dios en nuestros brazos. Sin embargo, la falta de oración genera por su parte indiferencia ante Dios. (Del texto del P. Carlos Padilla en Religión en Libertad, 03/08/2015.)

 “Señor Jesús, que difícil es desapegarme de las cosas que me gustan y renunciar a lo que me complace, aunque sepa que no son necesarias. Ayúdame a aceptar las cosas que suceden en mi vida, porque es tu voluntad. Ayúdame a aceptar todo y ponerlo a los pies de tu cruz…”

 

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