Sábado, 20 Enero 2018

Agradecer y sonreírle a la vida

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Lunes, 03 Agosto 2015 15:38
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Hay que aprender a sonreír. Estar felices con lo que conquistamos, con lo que tenemos, con lo que hemos recibido gratis, con lo que hemos perdido. Y todo con humildad, sin caer en la vanidad. Alegrémonos con lo que Dios nos regala. Alegría por el camino recorrido y alegría por el camino que nos queda por recorrer. Alegría por la vida que llevamos. Sin pensar tanto en la vida que nos gustaría llevar. Saber que estamos en el camino y que poco a poco, paso a paso, hay que acoger lo que tenemos y no dejar nunca de soñar con realizar nuestro camino de santidad. Siempre podemos llegar más alto y dar más.

Son los dos pilares de nuestra vida. Agradecer y soñar. Alegrarnos con lo conquistado y mirar más alto, la siguiente cumbre. Detenernos es retroceder. Lo experimentamos en las cosas más importantes de nuestra vida. Si en el amor no crecemos, decrecemos. Si en nuestra vida no avanzamos, vamos hacia atrás. Por eso es tan importante agradecer por el camino hecho. Y mantener la tensión para seguir avanzando. Los niños tienen mucha fe. Confían en lo que no ven y creen en lo que esperan lograr. Su inmadurez viene dada por su edad. Todavía tienen que madurar mucho en el amor. Cuando como adultos no avanzamos en nuestro camino de fe, no crecemos y no profundizamos, irremisiblemente retrocedemos. Nos parecemos entonces a los niños en nuestra inmadurez ante la vida, en nuestra forma egoísta de amar y dar la vida. No avanzamos, más bien vamos hacia atrás.

Jesús me espera. Jesús reza por mí mientras yo voy por los caminos. Jesús está deseando que llegue para escucharme, para ver qué dificultades he tenido, qué conquistas, qué experiencias de amor. Es un Padre que espera a sus hijos. Los reencuentros con las personas que queremos suelen ser en la vida los momentos de mayor alegría. Uno llega contando sin parar. El que se ha quedado escucha con alegría. Cuando lleguemos al cielo, será un poco así, nos estarán esperando, Jesús y María. Será llegar a casa. Es bonito vivir algo que sabes que tienes que guardar para luego contarlo. Jesús nos espera siempre. (Del texto del P. Carlos Padilla, en Religión en Libertad, 19/07/2015.)

“Señor, quiero salir y llevar tu palabra para dar testimonio con mi actuar, pero también quiero regresar todas las noches para contarte mis afanes, para descansar en ti y que me des la fuerza y la confianza para volver a salir al día siguiente...”

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