Sábado, 20 Enero 2018

A semejanza de Jesús…

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Miércoles, 22 Julio 2015 13:39
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Quisiera poder comprender a las personas como comprendía Jesús. Entender sus sentimientos, más no lo que hacen o dejan de hacer.

Tal vez es que no miro a las personas con un corazón limpio. Me gustaría mirar a todos con un corazón puro. Sin buscar segundas intenciones, sin pretender saber lo que hay en su alma. Sin presuponer sentimientos que a lo mejor no tienen. Tantas veces encasillo a las personas por sus actos. Son buenos o malos, inteligentes o torpes, capaces o incapaces, abiertos o cerrados, flexibles o inflexibles. No me pregunto en cambio lo que sienten. No pienso en su historia y en lo que les ha llevado a actuar de una determinada manera.

Hay muchas cosas que tienen que ver con esos sentimientos del alma que no reconocemos, rechazamos continuamente y ocultamos, porque no nos gustan o porque nos piden que no los mostremos. Y así acabamos quebrando a las personas cuando les pedimos que se echen la manta a la cabeza y sigan caminando.

Lo importante son los sentimientos, las percepciones subjetivas, las razones del alma, pues es eso lo que le importa a Dios:el corazón y el alma.

Tengo que empezar por reconocer mis sentimientos, aunque no sean los más puros y santos, es el camino para tener una vida sana, una vida que aspira a ser santa. Quisiera tener un corazón puro, una intención limpia, una mirada trasparente; como la de los niños.

Jesús conoce mis sentimientos. Todos, también los inconfesables. Y le importan. Y me quiere con ellos. Quiero dejarme mirar por Dios en mis sentimientos más hondos. Así me llama Jesús, sabiendo lo que hay en mi corazón. Así me envía el Señor, sabiendo lo que llevo en el alma. Y me pide que le entregue todo lo que siento.

Es verdad que me gustaría sentir como siente Jesús. Tener sus sentimientos de compasión, mansedumbre, paciencia, alegría, humildad, sencillez. Esos sentimientos que le hacían detenerse ante el más necesitado y dejarse el alma a jirones por amor. Sí, sentir como Él, vivir como Él. Para poder mirar bien a los otros, para mirarme bien a mí mismo. (Del texto del P Carlos Padilla, en Religión en libertad, el 12/07/2015.)

“Señor Jesús, ayúdame a ser sincera conmigo misma, a sentirme satisfecha con mis logros, porque te los debo a tí. Ayúdame a reconocer mis errores sin buscar excusas, para arrepentirme y encontrar en ti la fuerza para no fallar más. Dame Señor unos ojos nuevos, para amar y no juzgar y menos condenar a mis hermanos…”

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