Sábado, 20 Enero 2018

Dios no talla en vidrio, sólo piedras preciosas.

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Jueves, 16 Julio 2015 12:56
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“Existe en mí una tendencia opuesta que me hace pecar, caer, detenerme y dejar de soñar con nuevas playas. Esa debilidad manifiesta que entorpece mi marcha. Esa tendencia que me sorprende siempre de nuevo porque no acabo de conocerme”.

Todos sabemos cuándo somos fieles a nuestra misión, a nuestra vocación y cuándo perdemos de vista esa luz y nos dejamos llevar por nuestra comodidad.A la luz de lo que soñamos, vemos nuestras debilidades fundamentales. Ante la luz del sol, es verdad, desaparecen las estrellas de la vista. Pero siguen existiendo, no han muerto. Están ocultas por la luz del sol. Pero siguen ahí, agazapadas. Son esas debilidades que ya no nos escandalizan.

Estamos hechos para lo eterno, porque nuestros límites son infinitos. Nos da paz saber que Dios construye sobre lo que ya hay, no sobre lo que sería mejor para construir. En mi alma hay piedras y arena; luz y oscuridad. Dios me acepta como soy y comienza a tallar una verdadera obra de arte con lo que Él mismo ha creado. Él sabe perfectamente cómo soy. Le conmueve nuestra fragilidad. Se emociona al vernos caminar con pasos torpes. Tropezar de nuevo. Volver a empezar. Nos abraza por la espalda. Nos ama con una infinita ternura. Nos empuja por los caminos. Nos llama sobre las aguas para que nos acerquemos hasta Él confiando en nuestras fuerzas. Nos espera cuando huimos en la dirección equivocada. Tiene su amor la llave de nuestra alma. Jesús nos conoce tan bien que está a la vuelta de la esquina por donde sabe que vamos a ir. Porque conoce nuestros pasos, porque nos ama desde el seno materno. No se indigna con nuestras decisiones irresponsables. Espera con infinita paciencia. Y sabe que siempre de nuevo podemos volver a encontrarnos.

No se aleja de mis pasos aunque yo corra por los caminos. Confía con un amor infinito en la belleza que un día escondió detrás de mis ojos. Y se entusiasma como un niño al ver todo lo que consigo con los dones que Él mismo me ha dado. Me abraza cuando me rebelo. Me consuela cuando me desespero. Y vuelve a creer en mí cuando yo mismo no creo. Confío porque Él confía y creo porque Él cree. (Del texto del P. Carlos Padilla en Religión en Libertad, 05/07/2015.)

“Señor, con solo pensar que tú crees que yo puedo, me llena de aliento y de esperanza. Me impulsa a emprender obras nuevas, a enfrentar al mundo; a continuar en este camino, que a veces me agobia y pesa en el alma. Sígueme dando fuerzas Jesús, las mías ya no me alcanzan…”

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