Sábado, 20 Enero 2018

Dios, amo y señor del Universo

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Martes, 23 Junio 2015 14:53
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…Los discípulos eran pescadores de profesión. Habían nacido sobre la barca y conocían el mar de Galilea como la palma de su mano. Estaban en pesca cuando, pasando por la orilla de ese mismo mar, Jesús los llamó y, dejando redes y barcas, lo siguieron. Pero ante una violenta tormenta comprendieron que toda su experiencia y sus conocimientos de la navegación eran insuficientes y comenzaron a temer por su vida…

Ante las fuerzas desatadas de la naturaleza el hombre experimenta su limitación y su pequeñez, sobre todo, cuando percibe la proximidad de la muerte.¿Qué hacía Jesús en ese momento? Jesús estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Para dormir es necesario gozar de absoluta tranquilidad. Es de extrañar que alguien pueda dormir apaciblemente en esa situación.  Los discípulos se extrañaron de que Jesús durmiera y lo despertaron gritando: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”

Aquí el Evangelio, sin decirlo explícitamente, nos revela un rasgo esencial: “Jesús no conoce el temor; Jesús es siempre dueño de la situación, nada lo puede hacer perder la paz”. Es propio del hombre temer ante el peligro y perder el dominio de sí; pero Jesús es tal que nunca teme ni pierde el control. El temor es el signo de la criatura limitada. Jesús no teme; Jesús es el Señor.

…Habiéndose despertado, Jesús increpó al viento y dijo al mar: ¡Calla, enmudece! El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza… Jesús se revela así como el Señor de todo el universo; todo obedece a su palabra. Ante lo ocurrido, los discípulos se decían unos a otros: “¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?” La pregunta que hacen aquí los discípulos, es ya una respuesta. El viento y el mar no obedecen sino a su Creador y Señor.

El viento y el mar obedecen sólo a Dios. El Evangelio nos revela que Jesús no teme a los elementos, ni siquiera cuando éstos desatan su furia. Si hasta el viento y el mar, esos elementos irracionales, cuando son interpelados por Jesús, reconocen a su Dios y le obedecen, ¡con cuánta mayor razón el ser humano, que es racional, al considerar a Jesús, debe reconocer en Él a su Dios y obedecer a su palabra! (Del texto de Felipe Bacarreza Rodríguez, Obispo de Santa María de Los Ángeles (Chile), 21/06/2015.)

“Señor Jesús, sé que eres el Señor del universo, que el cielo y la tierra están llenos de tu gloria. Lo que me llena de asombro y de alegría es que hayas puesto tus divinos ojos en la humanidad sufriente y que te hayas hecho hombre para salvarnos.

¿Cómo puedo darte las gracias por darme ese inmenso amor? Solo tratando de ser mejor cada día, de servirte, de alabarte y de amar más y mejor a mis hermanos…”

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