Sábado, 20 Enero 2018

"Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial"

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Martes, 16 Junio 2015 10:54
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No existe un precepto ulterior ni más radical. En efecto, no hay nada más perfecto que el Padre celestial.

Lo impresionante es que Jesús nos llama a nosotros a esa misma perfección. Conscientes de nuestro pecado, de nuestra impotencia, hay que preguntamos: ¿Cómo se puede cumplir tal precepto? Sabemos que la respuesta es: "El hombre no puede, por más que se esfuerce". Por eso es que la Ley de Cristo nos queda siempre grande y nadie podrá sentirse satisfecho, pensando que ya la ha cumplido cabalmente. Queda así excluida del cristianismo toda actitud de autosuficiencia ante Dios.

El cristiano sabe que el hombre no se salva por el cumplimiento de ciertos preceptos de una ley externa, sino por pura gracia. La salvación del hombre es fruto de la pasión y muerte de Cristo en la cruz. Es algo que obtuvo para nosotros Cristo y no algo que nosotros hayamos logrado por nuestro propio esfuerzo. No hay capacidad en la naturaleza humana para ofrecer la mejilla izquierda al que le golpea la derecha, o para darle de buena gana también el manto al que quiera arrebatarle la túnica. Personalmente no he tenido nunca la suerte de presenciar acciones semejantes. Estas acciones son sobrenaturales. Por eso, pretender que un hombre sin la gracia de Dios pueda hacerlas, es lo mismo que pretender que un caballo resuelva un problema de matemáticas. Es imposible porque supera a su naturaleza. Si Cristo, de todas maneras, nos dio esa Ley es porque Él sabía que con su muerte en la cruz nos iba a obtener una participación en la naturaleza divina que nos permitiera cumplirla. El cumplimiento de esos preceptos de Cristo es un don de Dios; ningún hombre puede alcanzarlo por sus propios medios. (Del texto del P. Felipe Bacarreza Rodríguez, Obispo Auxiliar de Los Ángeles (Chile). 23/02/2014.)

“Jesús mío, tú me pides que sea perfecta, pero sabes que sola no puedo ¿Cómo podría con todos mis defectos y mis limitaciones? Sin embargo, tú, mi Dios, sí puedes con tu gracia ayudarme…”

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