Sábado, 20 Enero 2018

Dios: Padre Misericordioso

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Martes, 16 Junio 2015 10:51
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Qué hermosa es esta realidad de fe para nuestra vida: La misericordia de Dios.

Un amor tan grande y tan profundo el que Dios nos tiene, un amor que no decae, que siempre aferra nuestra mano y nos sostiene, nos levanta, nos guía. 

Cuántas propuestas mundanas sentimos a nuestro alrededor. Dejémonos sin embargo aferrar por la propuesta de Dios, la suya es una caricia de amor. Para Dios no somos números, somos importantes, es más, somos lo más importante que tiene; aun siendo pecadores.

E estilo de Dios no es ser impaciente como nosotros, que frecuentemente queremos todo y enseguida. Dios es paciente con nosotros porque nos ama, y quien ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no corta los puentes, sabe perdonar.

Recordémoslo en nuestra vida de cristianos: Dios nos espera siempre, aun cuando nos hayamos alejado. Él no está nunca lejos, y si volvemos a Él, está preparado para abrazarnos.

A mí me produce siempre una gran impresión releer la parábola del Padre misericordioso, me impresiona porque me infunde siempre una gran esperanza. Dios siempre nos espera, no se cansa. Jesús nos muestra esta paciencia misericordiosa de Dios para que recobremos siempre la confianza y la esperanza.

La paciencia de Dios debe encontrar en nosotros la valentía de volver a Él, sea cual sea el error, sea cual sea el pecado que haya en nuestra vida. Jesús invita a Tomás a meter su mano en las llagas de sus manos y de sus pies y en la herida de su costado. También nosotros podemos entrar en las llagas de Jesús, podemos tocarlo realmente; y esto ocurre cada vez que recibimos los sacramentos.
La valentía de confiarme a la misericordia de Jesús, de confiar en su paciencia, de refugiarnos siempre en las heridas de su amor. Dios nos espera precisamente a nosotros, nos pide sólo el valor de regresar a Él.

Cuando una persona tiene la determinación de entrar en las llagas de Jesús, diciéndole: “Señor estoy aquí, acepta mi pobreza, esconde en tus llagas mi pecado, lávalo con tu sangre”, nos dejamos envolver por la misericordia de Dios.

Confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo; tengamos el valor de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor dejando que Él nos ame, de encontrar su misericordia en los sacramentos. Así, sentiremos su ternura, tan bella, sentiremos su abrazo y seremos también nosotros más capaces de mostrar misericordia por los otros, de ser pacientes, de pedir perdón y de amar". (Editado de la Homilía del Papa Francisco 07/04/2013.)

“Señor Jesús dame la valentía de confiarme a tu misericordia, de confiar en tu paciencia, de refugiarme siempre en las heridas de tu amor. Apóyame para hacer un profundo examen de conciencia y pedirte perdón en una buena confesión. Porque sé que tú me esperas precisamente a mí… Sólo dame por favor la fortaleza para ir yo a ti…Señor, nada es imposible para ti”.

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