Martes, 23 Enero 2018

El perdón

Written by  Cuca Ruiz Published in 1 minuto para Dios Miércoles, 18 Marzo 2015 18:00
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Aprender a perdonar, a disculpar los defectos y errores de los demás es una tarea ardua y difícil. Nunca es fácil olvidar la injuria o la ofensa recibida, y mucho menos cuando hemos sido gravemente afectados. Por el contrario, que fácil es juzgar, pensar mal, comparar o condenar a mi prójimo, al que me cae mal, al que me ha ofendido.


Cristo, pone frente a nuestros ojos el amor de su corazón: un corazón que no conoce el odio ni el rencor; un corazón que a todos perdona, sin importar las veces que le hayamos ofendido, y nos pide que a semejanza suya obremos nosotros.
Si en nuestro corazón no hay misericordia, no estamos en comunión con Dios. ¡Aquí está todo el Evangelio! Pero no es sentimiento, no es ostentación de buenos sentimientos; al contrario, la misericordia es la verdadera fuerza que puede salvar al hombre y al mundo del "cáncer" que es el pecado, el mal moral, el mal espiritual. Sólo el amor llena los vacíos, los abismos negativos que el mal abre en el corazón y en la historia. Y esto es la alegría de Dios.
Jesús es toda misericordia, Jesús es todo amor: es Dios hecho hombre. Cada uno de nosotros, es esa oveja perdida, esa moneda perdida, cada uno de nosotros es ese hijo que ha desperdiciado su propia libertad siguiendo ídolos falsos, espejismos de felicidad, y ha perdido todo.
Pero Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona jamás. Es un Padre paciente, nos espera siempre. Respeta nuestra libertad, pero permanece siempre fiel. Y cuando volvemos a Él, nos acoge como hijos, en su casa, porque no deja jamás, ni siquiera por un momento, de esperarnos con amor. Y su corazón está de fiesta por cada hijo que vuelve. Dios tiene esta alegría, cuando uno de nosotros, pecadores, va a Él y pide su perdón. (De la homilía del Papa Francisco, Ángelus del 15 de septiembre de 2013.)
"Jesús mío, perdonar, qué difícil es cuando alguien lastima a alguien que amas, cuando lo ves sufrir; es más difícil de perdonar que cuando alguien te lastima directamente. Señor, tú que conoces mi corazón tan lleno de orgullo, de soberbia y carente de amor, te ruego que lo ablandes y lo conviertas en un corazón que sepa amar y perdonar, y de esa manera agradecer tu perdón y poder estar cerca de ti".

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