Sábado, 20 Enero 2018

Confesar la fe con plenitud

Written by  Cuca Ruiz Published in 1 minuto para Dios Jueves, 05 Marzo 2015 18:00
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La fe que actúa por el amor, se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia toda la vida del hombre; es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar.

Hoy, como ayer, Él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra. Con su amor, Jesucristo atrae hacia él a los hombres de cada generación. En todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo.
Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. El compromiso misionero de los creyentes saca fuerza y vigor del descubrimiento cotidiano de su amor, que nunca puede faltar.
La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su palabra para ser sus discípulos.

Sí la fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida, que abandonarse en un crecimiento continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como el más grande porque tiene su origen en Dios.
Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre.
Que esta Cuaresma suscite en todos la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza. Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, que es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza. Al mismo tiempo, esperamos que el testimonio de vida sea cada vez más creíble.

Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en esta Cuaresma. (Resumen de la carta apostólica de Benedicto XVI convocando al Año de la Fe).

"Señor que el recibirte en la Eucaristía, el orar y escuchar tu palabra, me haga amarte tanto que, ese amor brote espontáneamente y casi sin darme cuenta de testimonio de mi fe, pueda conquistar a los demás".

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