Sábado, 20 Enero 2018

Conversión

Written by  Cuca Ruiz Published in 1 minuto para Dios Martes, 06 Enero 2015 18:00
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Convertirse es una gracia, es una visita de Dios.

El Señor pide a los cristianos que nos convirtamos porque hemos caído en la tibieza. Vivimos una espiritualidad cómoda, pensamos que ir a Misa los domingos, rezar algunas veces nos hace sentir bien y en gracia de Dios, pensamos que siendo ricos, no tenemos necesidad de nada. Pero el Señor no ahorra palabras y nos dice: "Porque eres tibio estoy por vomitarte de mi boca". Sin embargo, les da el consejo de vestirse, porque los cristianos cómodos están desnudos.
Hay una segunda llamada a los cristianos sobre las apariencias, quienes se creen vivos pero en realidad "están muertos". Y es a ellos que el Señor les pide que estén atentos. Las apariencias son el sudario de estos cristianos, parece que todo está bien, que no tenemos nada que reprocharnos: "tengo una buena familia, la gente no habla mal de mí, tengo todo lo necesario, estoy casado por la Iglesia, estoy en gracia de Dios, estoy tranquilo". Los cristianos de apariencia están muertos y el Señor los llama a la conversión. Hay que buscar algo vivo dentro y con la memoria y la vigilancia, reavivar nuestro sentimiento, convertirse, desde de las apariencias a la realidad, de la tibieza al fervor.
La tercera llamada a la conversión es a los corruptos, traicionan a su patria, usan y abusan de los demás, no son tibios, no están muertos. Verdaderamente los corruptos están en estado de putrefacción. Pero aún pueden sentir algo dentro, quizá curiosidad.
El Espíritu Santo es astuto, puede sembrar la semilla de la curiosidad y aún los corruptos pueden sentirse llamados en algún momento. La Palabra de Dios entra en aquel corazón y con la palabra, la alegría. Quienes viven en la comodidad, en la apariencia o en la corrupción, han olvidado lo que es la alegría; pero la palabra de Jesús hace que el corazón cambie y se convierta.
La Palabra de Dios puede cambiar todo, pero, no siempre tenemos el valor de creer en la Palabra de Dios, que nos sana por dentro.
En estas últimas semanas del año, pensemos muy seriamente en nuestra conversión, para que podamos avanzar en el camino de nuestra vida cristiana, recordemos la Palabra de Dios, para custodiarla, vigilar y también obedecerla, y comencemos una vida nueva, convertida. (De la homilía del Papa Francisco, 18/11/2014.)

"Señor, ayúdame, sé que muchas veces he estado viviendo en la tibieza. Que otras me he dejado arrastrar por las apariencias y también he usado y abusado de mis hermanos. Perdóname Jesús por haberme olvidado de ti y de tu Palabra. Ayúdame Jesús a estar atenta de todos los actos de mi vida, para no volver a cometer esos pecados. Virgen Santísima, te pido que estés siempre a mi lado, no me desampares, intercede por mí ante Jesús, tu hijo amado, para que no me deje caer en tentación".

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