Martes, 23 Enero 2018

El perdón de los pecados

Written by  Cuca Ruiz Published in 1 minuto para Dios Martes, 06 Enero 2015 18:00
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El protagonista del perdón de los pecados es el Espíritu Santo, quien obra la misericordia de Dios a través de las llagas de Jesús y, como él mismo dispuso, solamente a través de los sacerdotes. En su primera aparición a los Apóstoles en el Cenáculo, Jesús resucitado hizo el gesto de soplar sobre ellos, diciendo: "Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan."

El sacerdote es entonces solo el instrumento para el perdón de los pecados. El perdón de Dios que se nos da en la Iglesia, se nos transmite a través del ministerio de un hermano nuestro, el sacerdote; también él un hombre que, como nosotros, necesita la misericordia, el sacerdote se hace realmente instrumento de misericordia, dándonos el amor sin límites de Dios Padre.

Antes de soplar sobre los Apóstoles para infundir el Espíritu Santo, Jesús muestra sus heridas en sus manos y el costado: estas heridas representan el precio de nuestra salvación. El Espíritu Santo nos trae el perdón de Dios pasando por las llagas de Jesús. Estas llagas que Él ha querido conservar.
También hoy, en el cielo, Él muestra al Padre las heridas con las que nos ha redimido. Y por la fuerza de estas llagas son perdonados nuestros pecados.
Así que Jesús dio su vida por nuestra paz, por nuestra alegría, por la gracia de nuestra alma, para el perdón de nuestros pecados.

Dios perdona a cada hombre en su misericordia soberana, pero Él mismo quiso que los que pertenezcan a Cristo y a su Iglesia, reciban el perdón a través de los ministros de la comunidad. A través del ministerio apostólico, la misericordia de Dios me alcanza, mis pecados son perdonados y se me da la alegría. De este modo, Jesús nos llama a vivir la reconciliación.
La Iglesia, que es santa y a la vez necesitada de penitencia, nos acompaña en nuestro camino de conversión toda la vida. La Iglesia no es la dueña del poder de las llaves: sino que es sierva del ministerio de misericordia y se alegra siempre que puede ofrecer este regalo divino.
Por supuesto, Dios perdona a todo pecador arrepentido, pero el cristiano está unido a Cristo, y Cristo está unido a la Iglesia. Y para nosotros cristianos hay un regalo más, y hay también un compromiso más: pasar humildemente a través del ministerio eclesial. Y eso tenemos que valorarlo: Es un don, pero también es una curación: Dios nos ha perdonado, Dios siempre nos perdona, no se cansa de perdonar. Nunca debemos cansarnos de ir a pedir perdón.
A veces, se oye a alguien que dice que se confiesa directamente con Dios... quizá no entiende la dimensión eclesial del perdón, porque la domina el individualismo, el subjetivismo.
Sí, Dios siempre te escucha, pero en el sacramento de la reconciliación envía un hermano para traerte el perdón, la seguridad del perdón, en nombre de la Iglesia. (De la Homilía del Papa Francisco, 20/11/2013).

"Jesús, tu misericordia y tu paciencia son infinitas, no te cansas de perdonarme una y otra vez. Mediante el ministerio del sacerdote, me estrechas en un nuevo abrazo que me regenera y me permite levantarme de nuevo y reanudar mi camino llena de paz y felicidad. Cuanto me amas Señor, aunque no merezco ese amor".

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