Sábado, 20 Enero 2018

Dar testimonio de la existencia de Dios

Written by  Cuca Ruiz Published in 1 minuto para Dios Martes, 06 Enero 2015 18:00
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He reflexionado sobre la importancia de dar luz con nuestro testimonio y no cansarnos nunca. Dar testimonio, para que la luz brille, que no esté escondida debajo de la cama, y se vean las obras buenas que hace el Padre a través de nosotros.

Dar testimonio, a través ser coherente con lo que digo y hago. Caminar hacia adelante y cuidarse de la tentación del cansancio. Cuando nos cansamos nos estancamos. Seamos esa agua que fluye, la luz que alumbra y guía. Demos vida y esperanza.

La suerte del cristiano es dura, exige, cansa. Es más fácil no ser testigo que serlo. Más fácil dejar que el agua no corra. Pienso que la vida que se guarda se pierde. Pienso que no sirve para nada el agua retenida. No sanea la vida de los hombres. Los poetas, los artistas, los niños, ven el mundo desde otra perspectiva. Traen agua nueva. Nos dan vida nueva. Son los profetas por los que nos habla Dios.

A través de este poema podemos dar sosiego al alma y llevar luz: "Señor de mi vida, vente. Aunque me cueste tenerte, retenerte es mi deseo. Con las manos que no agarran, con mis pies que no se escapan. Vente, Señor, no me dejes. Que tu calor calme el frío. Luz y piedra, río y montaña. ¿Cómo olvidarme del cielo?".

Queremos ser luz, río, cauce, puente, agua, fuente, pozo. Queremos ser de Dios y hacer que los días de muchas personas sean días azules en invierno. Queremos que muchos descansen y beban en nuestro pozo hondo. Pienso que nuestra vida es río, es nube, es viento. Pienso que es mucho lo que hacemos y tan sólo una gota en el océano. Pienso que somos templo y montaña. Roca segura y viento. Pienso que el agua fluye y nos sana. El agua de los otros. El agua de Dios. Nuestra propia agua. Veo que el agua purifica el corazón. Fuimos sumergidos en el agua al ser bautizados. Hundidos en el seno del océano para recibir a Cristo. Necesitamos volver a sumergirnos en el mar de Dios. Tenemos vocación de río que lleva al mar. El agua fluye o se estanca. Somos río o somos charca. Está en nuestras manos. (Del texto del P. Carlos Padilla en Religión en Libertad, 09/11/2014).

"Señor quiero ser agua que fluye, quiero ser río que no se estanque, quiero ser fuente para aliviar la sed de mis hermanos sedientos. Pero Jesús, no puedo serlo, a no ser que tú me des de beber de tu agua que es vida eterna".

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