Sábado, 20 Enero 2018

El carisma, un don del Espíritu Santo

Written by  Cuca Ruiz Published in 1 minuto para Dios Domingo, 02 Noviembre 2014 18:00
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Desde el inicio, el Señor ha colmado a la Iglesia con los dones de su Espíritu, haciéndola siempre viva y fecunda.

Entre estos dones, se distinguen algunos que resultan particularmente preciosos para la edificación y el camino de la comunidad cristiana: se trata de los carismas. Pero ¿qué es exactamente un carisma? ¿Cómo podemos reconocerlo y recibirlo? Y sobre todo: ¿el hecho que en la Iglesia haya una diversidad y una multiplicidad de carismas, debe ser visto en sentido positivo, como una bella cosa o más bien como un problema?
En el lenguaje común, cuando se habla de "carisma" se entiende a menudo un talento, una habilidad natural. Se dice: "es una persona carismática". ¿Qué significa? No sé, pero es carismática. Y así decimos. No sabemos que decimos pero decimos que "es carismática".
Pero, en la perspectiva cristiana, el carisma es mucho más que una cualidad personal, el carisma es una gracia, un don prodigado por Dios Padre, a través la acción del Espíritu Santo. Y es un don que es dado a alguien no porque sea más bueno que los otros o porque se lo haya merecido: es un regalo que Dios le hace para que, con la misma gratuidad y el mismo amor, lo pueda poner al servicio de la entera comunidad, para el bien de todos.
Es justo que cada uno de nosotros se pregunte: ¿hay algún carisma, que el Señor ha hecho nacer en mí, en la gracia de su Espíritu, y que mis hermanos en la comunidad cristiana han reconocido y alentado? ¿Cómo me comporto con respecto a este don: lo vivo con generosidad, poniéndolo al servicio de todos o bien lo descuido y termino por olvidarlo? O quizás ¿se transforma para mí en motivo de orgullo, al punto que me lamento siempre de los otros y pretendo que en la comunidad se haga a mi modo? Son preguntas que nos debemos hacer siempre porque el carisma es un don y solamente Dios lo da.

La experiencia más bella, sin embargo, es descubrir de cuántos carismas diferentes y de cuántos dones de su Espíritu el Padre colma a su Iglesia. Esto no debe ser visto como un motivo de confusión, de malestar, son todos regalos que Dios hace a la comunidad cristiana para que pueda crecer armoniosa, en la fe y en su amor, como un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo.

El mismo Espíritu que da esta diferencia de carismas hace la unidad de la Iglesia. Ante esta multiplicidad de carismas, nuestro corazón debe abrirse al gozo. Pero a veces, estos dones se convierten en motivo de envidia, de división, de celos. Esto no es lo que el Señor quiere.
Todos los carismas son importantes ante los ojos de Dios y, al mismo tiempo, ninguno es insustituible. Esto significa que en la comunidad cristiana nosotros necesitamos los unos de los otros, y todo don recibido se ejecuta plenamente cuando es compartido con los hermanos, por el bien de todos....Esta es la Iglesia.

Cuando la Iglesia, en la variedad de sus carismas, se expresa en comunión, no puede equivocarse, es la belleza y la fuerza de aquel sentido sobrenatural de la fe, que es donado por el Espíritu Santo, para que juntos, todos, podamos entrar en el corazón del Evangelio y aprender a seguir a Jesús en nuestra vida.

"En el corazón de la Iglesia yo seré el amor". (De la catequesis del Papa Francisco, 01/10/2014)

"Señor Jesús mío, ayúdame a descubrir si tengo algún don, sé que es un poco tarde, que ya me queda poco tiempo de vida. Pero quiero poner todo lo que me has dado, todo lo que soy, en tus manos, para que hagas conmigo lo que tú quieras".

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