Martes, 23 Enero 2018

El Credo

Written by  Cuca Ruiz Published in 1 minuto para Dios Domingo, 02 Noviembre 2014 18:00
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En el Credo profesamos que Jesús "de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos". La historia humana comienza con la creación del hombre y de la mujer, a imagen y semejanza de Dios, y concluye con el juicio final de Cristo.

A menudo nos olvidamos de estos dos polos de la historia y sobre todo la fe en el regreso de Cristo y el juicio final, a veces no es tan clara y fuerte en los corazones de los cristianos. Jesús, durante su vida pública, se ha centrado a menudo en la realidad de su venida final.
Recordemos que con la Ascensión, el Hijo de Dios ha llevado ante el Padre nuestra humanidad asumida por Él y quiere atraer a todos hacia Sí, para llamar a todo el mundo para que sean recibidos en los brazos abiertos de Dios y al final de la historia, toda la realidad sea entregada al Padre.
Sin embargo está este "tiempo inmediato" entre la primera venida de Cristo y la última, que es precisamente el momento que estamos viviendo.
Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; un tiempo en que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, la esperanza y la caridad; en el cual tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo de vivir de acuerdo a Dios, porque no sabemos ni el día ni la hora del regreso.
Lo que se pide de nosotros es estar preparados para un encuentro bello, el encuentro con Jesús, que significa ser capaz de ver los signos de su presencia, mantener viva nuestra fe con la oración, los sacramentos; estar atentos para no olvidarnos de Dios. La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. Los que creemos en Cristo debemos ser felices, vivir la alegría de Jesús. (Editado de la catequesis del Papa Francisco 24/04/2013).

"Señor, tu eres todo misericordia, me das todas las oportunidades para seguirte. Yo sé que mi camino es el que tú me marcas, sin embargo qué difícil se me hace, a veces, vencer mis defectos y deficiencias. Jesús mío ayúdame a mantener siempre encendida la lámpara de mi fe. Virgen Santísima, recuérdame para tener siempre a la mano el aceite para tener encendida mi lámpara, que no sea como las jóvenes necias que se olvidaron de que Jesús puede llegar en cualquier momento".

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