Sábado, 20 Enero 2018

El alma

Written by  Cuca Ruiz Published in 1 minuto para Dios Domingo, 17 Agosto 2014 19:00
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Nuestra alma está creada a imagen y semejanza de Dios, no nuestro cuerpo. Todos sabemos que al ser Dios espíritu puro, no puede tener materia, ni en su esencia ni en su composición.


Es de nuestra alma de donde emana todo. Ella es la operadora que maneja y le saca partido a nuestro cuerpo.
La mente y el entendimiento son potencias del alma. El cerebro es pura materia, es un instrumento al servicio de las potencias de alma, porque tanto nuestra memoria como nuestro entendimiento, que junto con la voluntad son las tres potencias del alma.
Es nuestra alma la que ordena en definitiva a nuestra boca para que pronuncie las palabras, las que salen de nuestra alma, pues es quien tiene la capacidad de conformar las palabras conforme a la verdad o a la mentira.
El cuerpo es materia y cuando mentimos es nuestra alma la que miente, la misma que tiene libre albedrío y dispone de la capacidad de amar o de odiar. El cuerpo es materia y la materia no tiene libre albedrío, es un orden inferior al orden del espíritu.
Es el espíritu, es nuestra alma la que se salva o se condena, no nuestro cuerpo que se queda en este mundo. Lo importante de nuestro ser, es nuestra alma y ella es palabra porque la palabra nace del alma, y lo que nace del alma es espíritu y vida o muerte, según escojamos nosotros.
En el evangelio de San Juan podemos leer las siguientes palabras del Señor: "El espíritu es el que da vida, la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Lo espiritual es siempre eterno, a diferencia de lo material que siempre tarde o temprano fenece. Lo que nace de la carne, carne es; pero lo que nace del espíritu, espíritu es.

Es por ello que cuando se dice la palabra o el "verbo se hizo carne", ello quiere decir que el Espíritu Divino (palabra o verbo) participó de nuestra carne mortal, para así hacerse hombre por medio de nuestra Madre, la Virgen María, para poder redimirnos de la esclavitud del pecado y demostrarnos lo mucho que nos ama.
(Editado de Religión en libertad, de Juan del Carmelo, 11 julio 2013).

"Señor, que mis palabras y mis acciones emanen de mi alma inmortal, nunca de mi yo instintivo. Porque es lo que tú quieres; es muy difícil para mí, que soy muy impulsiva; pero sé que con tu gracia y la ayuda de mi Madre Santísima, lo lograré."

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