Sábado, 20 Enero 2018

El Buen Pastor

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Sábado, 30 Abril 2016 13:59
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Jesús es el Buen Pastor, es el que da la vida por sus ovejas. Las conoce y ellas le conocen. “Yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano”. Las busca cuando se pierden y vuelve con la oveja sobre los hombros. Esa imagen del pastor es la que nos acompaña en este año de la misericordia. El pastor que vuelve con su oveja cogida con firmeza sobre los hombros.

 

El buen pastor se preocupa por cada uno. No mira el número, no le importa. No mira la masa de ovejas, mira a cada una en su belleza. Las conoce y las llama por su nombre, les da la seguridad que necesitan, les da la vida eterna, les muestra esos caminos nuevos por los que las lleva. Eso mismo hace conmigo, y me pide que yo haga lo mismo. Me pregunta de nuevo: “¿Me amas?” y me pide que sea yo el que apaciente sus ovejas.

El Pastor se hace pasto, alimento de vida eterna. Y se hace cordero entregando su vida por amor. Es lo mismo que hizo Jesús. “Jesús actúa como ‘amigo’ cercano que los acoge a su mesa, les ofrece su amistad, los cura de su vida indigna y los encamina hacia Dios. La actitud de ese Dios misericordioso, como un padre que acoge a su hijo perdido organizando un banquete festivo, o como un pastor que busca a su oveja perdida y lo celebra con sus amigos al recuperarla.

Todos tenemos vocación de pastor, pero muchas veces descuidamos a los nuestros, nos aferramos a nuestra comodidad y no queremos perderla. No queremos asumir la responsabilidad de ser padres, pastores, preferimos ser hijos, niños. Porque ser padres exige la vida y nosotros nos la queremos guardar.

Hoy Jesús me pide que sea generoso. Me pide que deje mis rutinas por cuidar a los que llegan a mi vida, que no busque mi felicidad egoístamente, que busque llevar a pastos verdes a los que me confía. Me gusta esa confianza en mi debilidad. Cree en mí y aunque le falle, vuelve a confiar, vuelve a buscarme. Esa mirada de Jesús sobre mi vida es la que me da fuerzas. Y yo le digo: “Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo”. Quiero que su mirada sobre mí me enseñe a mirar así a los hombres. Con misericordia. (Del texto del P. Carlos Padilla, 17/04/2016.)

“Señor, tu sabes que te amo, pero muchas veces no tengo fuerzas para llevar a cabo las tareas que me pides…Son muchas las veces que lo único que quiero es que tú me tomes en tus brazos y descansar ahí…Jesús mío, vuelve a mi tu mirada llena de misericordia y dame la gracia para cuidar a los que has puesto en mi camino…”

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