Sábado, 20 Enero 2018

Como cordero en medio de lobos

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Sábado, 26 Marzo 2016 11:45
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Si tenemos en cuenta que Jesús es el Salvador de todo el mundo, entonces las ciudades y lugares a los que tiene que ir se multiplican al infinito. En esta perspectiva universal, el grupo de los enviados resulta extremadamente pequeño. Tiene que cumplirse que, "por toda la tierra resuene su pregón, hasta los confines del orbe lleguen sus palabras".

 

Así se explica la observación de Jesús: "La cosecha es mucha y los obreros son pocos; rogad, pues, al Dueño de la cosecha que envíe a más obreros".

La misión encomendada por Jesús a sus discípulos y que nos da a todos los bautizados es universal, debe alcanzar a todas las naciones de la tierra.

La predicación del Evangelio a toda la creación da lugar a ese Juicio: "El que crea y sea bautizado, será salvado; el que no crea, será condenado". La sentencia final dependerá de la fe que se preste al Evangelio.

El anuncio del Evangelio no es un trabajo cualquiera de difusión. Esta tarea es diametralmente opuesta a las agresivas técnicas modernas de "marketing" y publicidad. Esto es lo que quiere enseñar Jesús, cuando dice: "Mirad que os envío como corderos en medio de lobos”; por eso deberíamos meditar profundamente sobre esta imagen usada por Jesús para describir la conducta de los evangelizadores. Se trata de alcanzar un resultado que no es de este mundo. Si se hubiera tratado de alcanzar éxito en los asuntos de este mundo, la consigna habría sido: "Os envío como lobos en medio de corderos", o al menos, "como lobos en medio de lobos". Esto es lo corriente. Pero la misión encomendada por Jesús no es lo corriente, es una misión sobrenatural, se debe llevar a cabo "como corderos en medio de lobos". Lo más propio de un cordero es la mansedumbre. Él no tiene otra arma que la verdad expuesta con humildad. Y debe saber que, en la medida en que sea fiel a su misión, terminará víctima de los lobos; no hay otra alternativa. Para tener idea de cómo debe comportarse un cordero en medio de lobos, Jesús mismo se presentó como modelo: "Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón. Él fue llamado precisamente "el Cordero de Dios” y terminó muriendo en la cruz, víctima de los lobos a quienes venía a salvar.

"No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias". Es urgente: "No os detengáis a saludar a nadie por el camino". Los enviados no tienen dinero; pero comunican el bien más grande que anhela el corazón humano: "En la casa en que entréis, decid primero: Paz a esta casa... Vuestra paz reposará sobre ella". Los enviados son provistos de poder; pero su recompensa no consiste en gozarse de ese poder: "No os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos". (Editado del texto de Felipe Bacarreza Rodríguez, Obispo Auxiliar de Los Angeles (Chile).

“Jesús qué difícil me pones la tarea de llevar tu palabra, tengo que ir como un cordero en medio de los lobos…solo tengo tu palabra para defenderme y la fuerza que me da tu amor. Ayúdame, sosténme, no me dejes caer en la tentación…”

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