Sábado, 20 Enero 2018

Conforme a la voluntad divina

Written by  Cuca Ruíz Published in 1 minuto para Dios Sábado, 26 Marzo 2016 10:48
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Aunque todos quisiéramos estar ya gozando de la alegra divina; todo llegará a su tiempo y cuando se cumpla la voluntad de Dios. Es Él quien mejor conoce nuestras necesidades y de este mundo nos sacará, no cuando nosotros lo deseemos, sino cuando Él estime que es el mejor momento de partir.

 

Todo funciona de acuerdo con la voluntad de Dios y nada ocurre sin la voluntad de Dios. Nuestras pobres mentes ahora son incapaces de comprender las razones del proceder divino. Cuando seamos glorificados y lleguemos a contemplar el Rostro de Dios, la luz divina que nada tiene que ver con la luz material, iluminará nuestras mentes y podremos llegar a ser tan listos como nuestro propio ángel de la guarda. Será entonces cuando comprenderemos, todos los porqués que ahora se plantea nuestra mente. Todo dependerá de nuestro nivel de conciencia y elevación espiritual en esta vida.

Ahora lo importante es nuestro presente y para alcanzar el futuro glorioso que queremos, hemos de cumplir la voluntad del Señor. Él nos quiere felices en esta vida, pero no con felicidades materiales que le ofendan, sino con la felicidad que emana de nuestra condición de hijos de Dios y herederos de su gloria. La alegría en este mundo es un estado del alma, solo el alma que vive en paz con Dios, y es templo vivo de Dios, puede ser titular de una autentica alegría querida por Dios, lo demás son ficciones de alegría, que siempre terminan en un estado de frustración o desasosiego.

Santo Tomas de Aquino decía que “La alegría no es una virtud, sino el acto, el fruto de una virtud la que no se llega directamente”. Es decir, la alegría está siempre en el ser de la persona virtuosa. “Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir…alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.  Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús”. San Pablo a Filipenses

Dios nos quiere contentos, felices, optimistas. Los santos tristes no existen, porque es imposible estar unidos a Él y no participar de su inmensa alegría. Dios es amor y solo amor. Y la alegría es un fruto del amor. Benedicto XVI nos dice: “el combate contra el propio egoísmo, la negación de uno mismo, conduce a una alegría interior inmensa y lleva a la resurrección”. Es imposible que seamos o nos encontremos tristes, cuando nos sentimos templos vivos de Dios trinitario y nos sentimos amados por Él. (Del texto de Juan del Carmelo en Religión en Libertad, 15/05/2015.)

“Jesús, te pido que te quedes en mí, para que mi corazón reboce de alegría. Para que mi alma encuentre la paz, aun en los momentos de pena y desaliento. Para que en las peores tormentas de mi vida, tu palabra calme el mar que se agita en mí y me traiga alegría, paz y contento…”

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